viernes, 28 de septiembre de 2012

EL MITO DEL DIA DE MAÑANA...


Hace mucho tiempo que una profunda reflexión merodea por mi cabeza, algo que para muchos resulta banal y de poco interés, pero que a mi parecer tiene una gran incidencia en nuestras vidas...
Se trata de como ya de niños encaminamos nuestras vidas, despojándolas de todo azar y libertad, sumiendo nuestros destinos en una especie de hoja de ruta preestablecida, que conduce nuestros pasos lejos de nuestro presente, cegando el mismo con aparentes cimas de futuros éxitos que debemos alcanzar...
Estoy refiriéndome al mítico "día de mañana", ese soñado día del que tanto hemos oído hablar y que tantas dificultades y adversidades nos dicen que encierra, ese momento para el que hemos de prepararnos durante toda nuestra existencia, en el que supuestamente deberemos afrontar el peso de todas esas adversidades y como premio convertirnos en personas de provecho... 
Estas palabras se pueden resumir en algunas frases que seguro todos hemos oído en infinidad de ocasiones, como por ejemplo:

"... estudia hijo que has de estar preparado para el día de mañana..."

"... has de ahorrar para el día de mañana y así podrás tener tu propia casa... "

Llegado a este punto es cuando me pregunto si realmente tiene sentido vivir aferrado a unos acontecimientos futuros que dependen de más factores de los que podemos imaginar.
Con toda sinceridad y espero poder justificarme , he de decir que el día de mañana no existe, pues el mismo sólo se mece entre los brazos de un tiempo lejano a nuestro presente al que no podemos aspirar por la sencilla razón de que lo que realmente importa en nuestras vidas es el momento presente, entendido como el aquí y ahora.
El ser humano, lejos de prestar atención a este momento presente se ha convertido en la máquina del tiempo más perfecta construida jamás, ya que pasa la mayor parte de su vida entre el pasado y el futuro y créanme si les digo que esto es realmente preocupante y poco saludable.
Pasamos toda nuestra vida aferrados a nuestros recuerdos,  soñando con un supuesto futuro que idealizamos y que la mayor parte de las veces se desenlaza totalmente diferente a como lo hemos esbozado en nuestros sueños.
¿No sería más fácil disfrutar de cada segundo como si fuera el último? , dejando de banda las preocupaciones futuras en un segundo plano que nos permita vivir sin sufrimientos...

Dicho esto voy a analizar algunas situaciones típicas de estos mitos futuros que nos prometen esa felicidad tan preciada de tan dudosa existencia.




Sin duda uno de los grandes clásicos viene dado a la hora de escoger nuestros estudios, ya que por lo normal el sistema y en muchos casos la misma educación que nuestros padres nos inculcan con toda su buena fe, suele convertirse en un arma de doble filo.
Por esta razón, en muchos casos muchos jóvenes optarán por estudiar carreras universitarias relacionadas con aptitudes más técnicas o económicas tales como ingenierías , empresariales, arquitectura o química entre otras...
Y en realidad no tiene nada de malo escoger este tipo de estudios, el problema es que infinidad de estos chicos escogen ese tipo de carreras sólo porque creen que tendrán un mejor porvenir y no porque les ayude a crecer como personas en todos los sentidos y en definitiva sentirse realizados. Lo que les conduce en muchos caso a un estado de frustración, ya sea porque quizás esperaban cobrar más que lo que finalmente cobran o sin más porque el mercado laboral no los acoge como esperaban.
Por la contra, aquellos que deciden ser fieles a su corazón y se decantan por carreras relacionadas como  bellas artes o humanidades serán ampliamente marginados por una sociedad que les recordará a diario que dichos estudios nos les servirán para nada una vez salgan al mercado laboral.
Pero el verdadero problema de todo esto, reside en que he podido ver con mis propios ojos como muchos de esos chicos que eligieron apostar por su futuro y no por su corazón hoy no son felices en sus puestos de trabajo, al haberse dado cuenta de que la vida es mucho más que un sueño de futuro sino una apuesta de felicidad que sólo se puede vivir desde el presente!
Y es que en definitiva si hacemos un balance rápido nos daremos cuenta de que todo aquello que nos proponemos por lo normal está ligado a una finalidad material y ello sólo nos aboca a una vida repleta de sacrificio persiguiendo una finalidad casi fantasmal.

Así que he de confesar que creo firmemente que el día de mañana no existe, siento si he tirado por el suelo el sueño de alguna persona que lleve toda la vida esperando la llegada de dicho día.
A cambio les diré que todo lo que necesitan para ser realmente felices lo tienen a su lado, tan cerca que casi pueden tocarlo con la punta de sus dedos...
La felicidad de la que yo hablo reside en  la sencillez y el abandono de todos estos apegos construidos por un sistema que intenta hacernos caminar a ciegas junto al borde de un gran precipicio.
La felicidad de la que yo hablo reside en el silencio, al que podemos observar y sentir si somos capaces de abandonarnos por completo y no esperar otra cosa del presente que ser parte del mismo y notar como necesitamos poco más para encontrar aquello que nos hace sentir vivos como nunca antes lo hemos estado.
Así que tomándome la licencia de la libertad, diré que la vida es mucho más que todo aquello que nos han echo creer desde pequeños, siendo más certero entender la misma como un cúmulo de sentimientos, sensaciones y sobre todo y esto es lo más importante conciencia...
Hemos de dejar de vivir a manos de leyendas futuras y comenzar a sentirnos en comunión con nuestra conciencia, aquella que nos transmite ver a nuestro hijo sonrreir o la que nos acaricia cuando estamos componiendo una poesía o leyendo un buen libro...
El resto créanme no nos pertenece y aunque así fuera, mejor disfrutar del aquí que brillar a manos de un falso amanecer que nunca acaba de regalarnos sus primeras luces...




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